“Se puede ser 10 veces mejor, si aceptamos a Jesús”

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Por: Óscar M. Olarte O.

Redactor Local / EL FRENTE

El ex jugador de fútbol profesional Jhon Mario Ramírez, recordado por miles de hinchas de equipos como Santa Fe, Millonarios, Bucaramanga, Chicó, Pereira, Cúcuta, Tolima, Quindío, Medellín, Deportivo Cali, entre otros, estará este fin de semana brindando varias conferencias en la ‘Ciudad Bonita’, donde abordará diversas temáticas relacionadas con la familia, el respeto, la sana convivencia, la tolerancia, la vida conyugal, los hijos, el sistema educativo actual y sobre todo, una muy especial: el alejamiento del hombre actual frente a la Palabra de Dios.

Estas conferencias, que se desarrollarán en la sede de la Iglesia Casa de Bendición y Oración Ministerio Apostólico, ubicada en la calle 34 # 20-38, tendrán entrada libre para todas aquellas personas que deseen asistir, sin importar su credo religioso.

Para hoy sábado se han programado dos charlas: una a las 8:00 de la mañana, y otra a partir de las 7:00 de la noche. Mañana domingo, la conferencia se efectuará a las 10:00 a.m. El periódico EL FRENTE entrevistó al reconocido deportista, quien después de gozar del dinero, la fama y el prestigio, vivió momentos tristes y muy intensos que lo acercaron como nunca antes a Dios. Éste es su testimonio y el mensaje que entrega a los santandereanos.

EL FRENTE: ¿De qué trata la actividad que usted viene a realizar en esta ciudad?

Jhon Ramírez: “La conferencia que yo vengo a ofrecer se llama ’10 veces mejor’. Cuando yo fui jugador de fútbol tuve la fortuna de portar siempre el número 10 en la camiseta. En esta oportunidad, vengo a demostrar cómo Dios a través de Jesús, puede cambiar la vida de todo ser humano”.

 

EL FRENTE: ¿A qué se dedica actualmente?

J.R: “Actualmente tengo una Escuela de Fútbol en Bogotá, donde además de enseñar este deporte, inculcamos a los jóvenes el tema espiritual, que poco se enseña en las empresas, en los colegios y menos en una escuela deportiva. Creemos que es importante formar niños y jóvenes con temor de Dios. Esto es algo que hoy día hace mucha falta”.

 

EL FRENTE: ¿Hubo algún hecho en su vida personal y profesional que le hubiera marcado el camino para acercarse a Dios?

J.R: “Cuando Dios lo llama a uno y uno va hacia Él, es menos doloroso. A mí me tocó de la otra forma. En un momento llegué a tener muchos problemas y dificultades por la fama, el dinero, el licor, mi mal carácter, mi falta de actitud, lo cual me cerró muchas puertas. Un día sentí en mi corazón el llamado de Dios. Él me decía que si lo buscaba, iba a restaurar mi vida; y así fue. Empecé a leer la Biblia y a encontrar un Jesús vivo que tiene el poder infinito para restaurar y salvar lo que sea. Él sólo está esperando que las personas dispongan su corazón para recibirlo, pues como buen ‘caballero’, Él no se mete a la fuerza en ningún lado. Gracias a esa aceptación, el Señor restauró mi vida, mi hogar, mi imagen y mis finanzas”.

 

EL FRENTE: ¿Qué temas abordará usted en estas conferencias?

J.R: “Vamos a enseñarle a la gente la connotación que tiene el número 10 en el campo de la excelencia; pero de igual forma, trataremos un tema vital: el del carácter o temperamento. Como seres humanos confundimos mucho el significado de la palabra carácter. Pensamos que tener carácter es andar gritando y diciendo las cosas a las personas en la cara, y eso realmente lo que se llama es imprudencia y grosería. El ser humano sufre de eso. Creo y estoy seguro que tanto la bendición y la maldición de un ser humano, está en su corazón. Muchas veces Dios tiene las ganas de bendecir a alguien pero el corazón de esa persona no lo permite por tener una actitud arrogante, soberbia, de prepotencia y Dios no se place con ese tipo de conductas”.

 

EL FRENTE: ¿Cómo era su vida pasada y cómo es la que usted lleva actualmente?

J.R: “Era un desastre de vida. Tenía fama, dinero y mucho placer momentáneo. El diablo trata de confundir a la gente con cosas banales. Por eso la gente se embriaga, consume drogas, licor, se acuesta con una y con otra; pero no hay nada comparable a sentir la presencia de Dios, sentir cómo cambia la vida de uno y cómo lo sana. Hoy vivo una vida en total bendición. Cuando yo estuve mal, nadie me tendió la mano, sólo mi familia. Además, hay algo muy cierto que uno debe aprender: que algún día uno se tendrá qué morir. ¿Cuándo? No sabemos. Por eso es necesario tener a Dios en su corazón. El tema de Dios no es un tema de religión. Es un tema de necesidad. La única forma de salvación es a través de Él”.

 

EL FRENTE: ¿Qué mensaje desea transmitir a la gente?

J.R: “Que Dios en su palabra nos otorga varias prioridades. Hemos aprendido por ejemplo que la Semana Santa es para comer pescado y no para comer carne. De qué le sirve a las personas comer pescado si se la pasan pecando. Eso no tiene nada qué ver con lo que Dios quiere. La gente asocia humildad con pobreza. Lo que debemos hacer es descubrir verdaderamente lo que le agrada y desagrada a Dios”.

 

EL FRENTE: ¿Quién es Dios para usted?

J.R: “Es el único que te ama cuando tienes, cuando no tienes; cuando eres, cuando no eres; es el único que llora cuando estás solo en la habitación, es el único que ha visto tu preocupación, es el único que te quiere salvar, es el único que está preocupado por ti, que te ama independientemente de que te equivoques…no ama tu pecado, pero sí te ama a ti. Esto suena muy religioso, pero es real. Cuando uno llega a Él, se empieza a encontrar con hogares restaurados, vidas sanadas, una vida completamente diferente y bendecida”.

 

EL FRENTE: ¿Qué mensaje trae usted para las familias?

J.R: “Lo primero que le decimos a la gente es que un hogar sin Dios, difícilmente se puede consolidar. Lo otro: que las decisiones que tomen hoy los padres; tarde o temprano los hijos van a terminar reproduciéndolas, es decir, van a tomar buenas o malas decisiones. Si los hijos ven una familia que busca a Dios, van a crecer teniendo un temor de Dios. A nosotros como padres nos conviene eso por la clase de mundo que hoy se está viviendo: un mundo complicado, que cada día va de mal en peor. Si hoy no haces un buen trabajo con tus hijos, el diablo si hace un buen trabajo con ellos”.

 

EL FRENTE: Finalmente, ¿por qué cree que los colombianos, luego de cincuenta años de continua violencia, no hemos podido alcanzar la paz?

J.R: “Precisamente porque no tenemos temor de Dios. La gente hoy en día perdió el temor de Dios. Lo que está pasando hoy, es bíblico. Uno lo puede encontrar en la Biblia, desde hace 2.000 años. En los últimos tiempos, por culpa de la maldad, el amor de muchos se enfriará. Hoy día somos indolentes, no nos importa ver a alguien enfermo, pasando necesidades. La solución está en volver al estudio de la Palabra. Ojalá se retomara esto en los colegios”.

Foto: Claudia Benavides / EL FRENTE

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