EL BORDADO DE DIOS

Publicado en por eve

 2011-01-02 141006
 Cuando yo era pequeño, mi mamá solía coser mucho. Yo me sentaba a sus pies y la observaba mientras ella bordaba. Al observar lo que hacía, desde una posición más baja, siempre le decía que lo que estaba  
 haciendo me parecía muy raro y complicado. Ella me sonreía, me miraba y gentilmente me  
 decía: "Hijo, ve afuera a jugar un rato y cuando haya terminado mi bordado te pondré  
 sobre mi regazo y te dejaré verlo desde mi posición". Yo no entendía por qué ella usaba algunos hilos de colores oscuros  
 y por qué me parecían tan desordenados, pero unos minutos más tarde  
 mi mamá me llamaba y me decía: "Hijo, ven y siéntate en mi regazo." Al hacerlo, yo me sorprendía y emocionaba al ver la hermosa flor o el bello atardecer  
 en el bordado. No podía creerlo; desde abajo no se veía nada, todo era confuso.  
 Entonces mi madre me decía: "Lo ves, hijo mío, desde abajo todo lo veías confuso  
 y desordenado y no te dabas cuenta de que arriba había un orden y un diseño”.  
 Cuando lo miras desde mi posición, sabes lo que estoy haciendo.  
 "Muchas veces a lo largo de los años podemos mirar al cielo  
 y mantener una conversación como esta con Dios. Padre, ¿qué estás haciendo?, no entiendo nada.  
 Querido hijo, estoy bordando tu vida.  
  Pero se ve todo tan confuso y desordenado, los hilos parecen tan liados.  
 Hijo, ocúpate de tu trabajo y no quieras hacer el mío.  
 Un día te traeré al cielo y te pondré sobre mi regazo y verás el plan  
 y el diseño desde mi posición. Entonces entenderás. Muchas veces vemos que nuestras vidas son complicadas,  
 atravesamos situaciones confusas, dolorosas e inciertas,  
 pero no desesperes. No estás solo, eres valioso para Dios,  
 y Él no se ha olvidado de ti.  
  “Si lo miras a Él, en lugar de mirar sólo las dificultades,   
 verás que siempre te ha acompañado.   
 Siempre ha estado a tu lado y continuará haciéndolo todos los días” 

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