Echando fuera a los gigantes...

Publicado en por eve

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 Muchos creen que por el hecho de tener  
 un Dios Inigualable y Todo Poderoso  
 él es quién se encarga de echar fuera  
  a los gigantes de nuestra vida.  
 Esto causa frustración,  
 desesperación e impotencia al  
 ver lo que tanto anhelamos tan  
 cerca pero no en nuestras manos.  
  Nuestro Dios no es un Dios pasivo,  
 al contrario es un  
 Dios de batalla y conquista,  
 el cual promete respaldarnos  
 y sin duda su espíritu entregará  
 toda batalla en nuestras vidas,  
 pero somos nosotros quienes debemos echar  
 fuera los gigantes de la tierra prometida. Las cosecha en el Señor son las mejores, las más ricas y jugosas,  
 pero cuestan mucho.  
 No todos echan fuera los gigantes  
  que resguardan la tierra dónde fluye leche y miel,  
 más solamente los violentos que  
 han decidido creerle a Dios.  
 Es preferible morir a nuestra carne en el intento que  
 perder la vida en servidumbre  
 de aquello que temes.  
 Es preferible enfrentar a los  
  gigantes a pesar del miedo  
 que te carcome a pasar una vida en servidumbre  
  de aquellos que temes.  
 Es preferible entregar hasta el  
 último aliento en batalla a  
  perder aquello que te pertenece.  
 A nuestro Dios le interesa mucho más nuestra  
  trascendencia que nuestra comodidad,  
 por lo que si tu oración ha sido:  
 Dios echa fuera a los gigantes.  
  Y tienes ya tiempo sin recibir respuesta de lo alto,  
 hoy es tiempo de cambiarla por:  
 Dios Todo poderoso dame el coraje para echar fuera eso  
 que resguarda lo que me pertenece. En ti hay demasiado poder de parte de  
 Dios para conquistar la tierra prometida  
 pero solamente te darás cuenta  
 una vez que comiences a avanzar  
 y enfrentes a tus gigantes:  
 miedo, duda, inseguridad, resentimientos, culpas, pecado, etc. Una vez que lo hagas te sorprenderá ver el  
 verdadero tamaño de eso que llamabas  
 “gigante”, una vez que decidas avanzar y  
 echar fuera eso que te robaba  
 la vida en la tierra prometida, te darás  
 cuenta que era solamente una ilusión.  
  Pues aunque puede ladrar, no muerde porque  
 fue derrotado en la Cruz del calvario y todo  
 lo que puede comer es polvo. Te lo digo de nuevo, tu Dios es un Dios de batalla y conquista,  
 y le fascina el olor fragante  
 de sus hijos quemando sus  
 miedos para enfrentar a sus gigantes.  
 A Josué se le dijo  
 que se esforzara y fuera muy valiente (Josué 1:7),   
 cuando Ester intercedió para librar a su pueblo  
 de sus enemigos se promulgo un edicto para  
 darle al pueblo Judío “el derecho”  
 de pelear contra sus enemigos  
 (el rey no prohibió los ataques de sus enemigos más   
 les dio el derecho de defenderse, Ester 8:11) ,  
  en la reedificación de la muralla de Jerusalén todos  
 llevaban en su cintura  
 la espada para la defenderse  
 de sus enemigos mientras trabajaban en la obra de Dios  
 (Nehemías 4:17-18) ¿Ahora lo entiendes? ,   
 Dios no hará desaparecer a tus gigantes,  
 pero te utilizará para cortarles la cabeza.  
  Si estás decidido a echar fuera a los gigantes,   
 has conmigo esta oración:  
 “Padre Todopoderoso, hoy tengo  
 entendimiento que mi verdadera  
 identidad es conquistadora.  
 Te ruego que despiertes  
 en mí esa cualidad que me has dado para enfrentar eso  
 que está impidiendo que yo  
 disfrute lo que me pertenece.  
 Lléname de tu presencia,  
 y ayúdame a avanzar para ver  
 el justo tamaño de ese impedimento  
 y finalmente cortarle la cabeza.  
 Sé solamente tú mi fortaleza y  
 deposita en mí mayor determinación.  
 Todo esto en el nombre que es sobre todo nombre,  
 Cristo Jesús, amén.” “Solamente esfuérzate y sé muy valiente,  
 para cuidar de hacer conforme a toda  
 la ley que mi siervo Moisés te mandó;  
 no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra,  
 para que seas prosperado en  
 todas las cosas que emprendas.” Josué 1:7 

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